Juego responsable
Juego Responsable es el conjunto de medidas multidisciplinares encaminadas a mantener la actividad de la persona en relación a los juegos dentro de los parámetros saludables.
Si juegas con responsabilidad, ganas
Apostar es una manera excitante de asumir un riesgo, siempre que ese riesgo se mantenga bajo control. Hay que jugar responsablemente, no temerariamente. La clave es que el juego no se convierta en un problema.
- Juega de forma espaciada (no más de 3 días por semana).
- Apuesta en compañía.
- No apuestes cuando estés muy nervioso/a deprimido/a o irritado/a.
- Juega para divertirte, no para solucionar los problemas económicos.
- Juega con una parte del dinero destinado al ocio, no con el necesario para los gastos cotidianos.
- Fíjate límites de tiempo y de dinero dedicados a las apuestas no te pases.
- Atiende a las obligaciones diarias (familiares, laborales, sociales, etc.).
- Busca otras aficiones y mantén tus relaciones sociales habituales.
Señales de alarma
La progresión del juego ocasional y recreativo al juego problemático puede, a veces, ser rápida. A continuación figuran algunas indicadores que encienden las luces de alarma.
- Apostar muy frecuentemente
- Gastar casi todo el dinero disponible en el juego
- Pensar o hablar de apuestas muy a menudo
- Intentar apostar menos, pero no ser capaz de hacerlo
- Apostar más para intentar recuperar el dinero perdido
- Mentir en relación con el juego
- Pedir dinero prestado para apostar
- Poner en riesgo el trabajo o la familia por causa del juego
- Beber alcohol en exceso
- Apostar como un medio de evadirse de otros problemas
¿Tengo yo problemas con el juego?
Uno no se convierte en jugador problemático de la noche a la mañana. Si no estás seguro de haber desarrollado un problema con el juego, puedes utilizar este sencillo cuestionario.